El tronco y su imagen
Geng es el séptimo de los diez troncos celestes, el Metal en su fase Yang, y su imagen clásica es el metal en bruto, el hacha.
La imagen cabe en dos palabras: sin trabajar. Este metal no sale de un taller, no ha sido ni pulido ni ajustado. Su valor no viene de su acabado sino de su masa y de su filo. Un hacha no persuade, separa, y lo que ha separado no se vuelve a pegar.
De ahí viene el temperamento de este tronco. Geng decide. Allí donde otros sopesan largamente el pro y el contra, él corta, y corta pronto, porque una situación que se alarga le cuesta más que un error franco. Es el tronco de la decisión en sentido estricto: zanjar, recortar, reducir una cuestión a lo que tiene de zanjable.
La justicia sigue de forma natural. Separar es también distinguir lo que es justo de lo que no lo es, y Geng soporta mal los arreglos que dejan la línea difusa. Su valor viene del mismo movimiento: asume el conflicto en vez de rodearlo, incluso cuando rodearlo sería más cómodo para todo el mundo.
Su lealtad es de esa madera. No es tierna, es firme: se sabe dónde está uno con él, y no cambia de bando por el camino.
Su dureza es el precio de todo lo demás. Un filo no conoce el matiz, y lo que se ha cortado limpio se ha cortado a veces demasiado deprisa.
Elemento y polaridad
Geng pertenece al Metal, uno de los cinco elementos del Wu Xing, y ocupa en él la fase Yang.
Yang no significa ni masculino ni superior: es un estado, el de la materia masiva, bruta, vuelta hacia el exterior y hacia la acción. El Metal Yang es pues el metal en bloque, el de la herramienta y el arma, no el del objeto acabado.
Cada elemento se declina en dos troncos, uno Yang y otro Yin. El gemelo de Geng es Xin, el Metal Yin, cuya imagen es la joya, el metal pulido. El contraste es nítido: el valor de Geng está en su filo, el de Xin en su acabado. El uno sirve para hacer, el otro para mostrar. Tratarlos como un solo temperamento so pretexto de que comparten un elemento es el error más corriente sobre estos dos troncos.
Dónde se oculta
Un tronco no figura solo en la línea visible de los troncos celestes. Se aloja también dentro de ciertas ramas terrestres, en forma de tronco oculto. Geng está presente en tres de ellas.
| Rama | Signo | Rango del tronco oculto |
|---|---|---|
| Shen | Mono | principal |
| Chou | Búfalo | tercero |
| Si | Serpiente | tercero |
El rango indica el peso relativo del tronco dentro de la rama. Shen es el único anclaje franco de Geng: allí es el tronco oculto principal. En Chou y Si solo llega en tercera posición, presente pero sin mandar.
Como Maestro del Día
El tronco del pilar de día lleva un nombre particular: el Maestro del Día. Es el punto de referencia a partir del cual se lee todo el resto del tema. Nacer con Geng en ese lugar es leer los ocho caracteres desde el filo.
Un Maestro del Día Geng va al grano. Plantea las preguntas que los demás evitan, nombra el problema antes que las precauciones de rigor, y se encuentra con regularidad en posición de árbitro por esa misma razón: se le pide zanjar porque se sabe que lo hará. Ese papel le cuesta menos que a otros, no busca la aprobación general.
Su fiabilidad viene también de ahí. Un compromiso adquirido por Geng es un compromiso cumplido, incluso cuando se vuelve incómodo, y quienes trabajan con él aprenden pronto que pueden contar con esa rigidez como con un apoyo.
El punto de vigilancia es el mismo rasgo visto del otro lado. El metal en bruto no ha recibido todavía una forma: corta sin elegir siempre dónde. Una decisión demasiado rápida, una franqueza que hiere sin necesidad, una exigencia de justicia que no deja lugar a la circunstancia son los errores propios de este tronco.
Queda la regla general del BaZi: el Maestro del Día da el ángulo de lectura, nunca el retrato entero. Un tema se lee sobre ocho caracteres, y Geng es solo uno de ellos.
Palabras clave
- decisión
- justicia
- valor
- dureza
- lealtad