La posición habla tanto como la carta
El Grand Tableau saca las treinta y seis cartas. Ninguna se aparta, ninguna se elige. La tirada no puede, por tanto, sacar su información de la selección, porque no la hay: la saca por entero de la distribución.
El sistema de las casas es la mitad fija de esa información. Cada lugar de la cuadrícula lleva, de una vez por todas, el sentido de la carta que ocupa su número. La primera posición es la casa del Jinete, caiga la carta que caiga en ella: habla de lo que llega. La trigésima cuarta es la casa de los Peces: habla de dinero. Esos treinta y seis ámbitos no se mueven nunca de una tirada a otra.
La carta, por su parte, es la mitad móvil. Viene a calificar el ámbito de la casa donde se posa. Se reencuentra, pues, exactamente la gramática de las parejas descrita en la página de lectura por combinaciones, salvo que aquí el nombre es la casa y el calificativo es la carta.
Esta tabla vale para el formato 4x9, cuatro filas de nueve cartas, el que RunAstra toma como referencia. Las posiciones numeradas se leen de izquierda a derecha, fila tras fila: la posición 1 arriba a la izquierda, la posición 36 abajo a la derecha. En formato 8x4 más 4, los mismos números de casa existen pero no se encuentran en los mismos lugares de la cuadrícula, lo que cambia toda la vecindad.
Una carta en su propia casa
Ocurre que una carta cae exactamente sobre la posición que lleva su propio número: La Llave en la posición 33, El Zorro en la posición 14.
Su sentido queda entonces intensificado. El ámbito y el calificativo se confunden, ya no hay distancia entre aquello de lo que habla la posición y lo que dice la carta. La Llave en su casa es una certeza sin matices. La Montaña en la suya es un bloqueo rotundo. Los Ratones en la suya son un desgaste que ya no se esconde.
Ese redoblamiento es una señal, no una conclusión. La carta en su casa sigue sometida a sus vecinas y a su distancia respecto del significador, como todas las demás.
La tabla de las 36 casas, formato 4x9
| Posición | Casa | De qué habla la posición |
|---|---|---|
| 1 | El Jinete | lo que llega, la noticia esperada |
| 2 | El Trébol | donde se presenta la suerte |
| 3 | El Barco | hacia donde se parte, el deseo de marcharse |
| 4 | La Casa | el hogar, la familia, lo que cobija |
| 5 | El Árbol | la salud, lo que crece con el tiempo |
| 6 | Las Nubes | lo que queda borroso, la zona de incertidumbre |
| 7 | La Serpiente | la complicación, el rodeo que hay que negociar |
| 8 | El Ataúd | lo que termina, lo que hay que dejar |
| 9 | El Ramo | lo que se ofrece, lo que alegra |
| 10 | La Guadaña | lo que se corta, el tajo limpio |
| 11 | El Látigo | lo que se repite, lo que se discute |
| 12 | Los Pájaros | de lo que se habla, lo que se agita |
| 13 | El Niño | lo que empieza, lo que aún es pequeño |
| 14 | El Zorro | el trabajo, lo que exige vigilancia |
| 15 | El Oso | la autoridad, lo que pesa con todo su peso |
| 16 | Las Estrellas | lo que guía, el horizonte apuntado |
| 17 | La Cigüeña | lo que cambia, lo que se renueva |
| 18 | El Perro | el amigo, aquello en lo que apoyarse |
| 19 | La Torre | la institución, la distancia que se toma |
| 20 | El Jardín | el público, el lugar donde uno se muestra |
| 21 | La Montaña | lo que bloquea, el obstáculo que salvar |
| 22 | Los Caminos | la elección que plantear, la alternativa |
| 23 | Los Ratones | lo que se desgasta, lo que se pierde despacio |
| 24 | El Corazón | el amor, lo que se quiere |
| 25 | El Anillo | el compromiso, lo que ata |
| 26 | El Libro | el secreto, lo que queda por aprender |
| 27 | La Carta | lo que se escribe, el mensaje que circula |
| 28 | El Caballero | el lugar de la figura masculina |
| 29 | La Dama | el lugar de la figura femenina |
| 30 | Los Lirios | la madurez, lo que se apacigua |
| 31 | El Sol | el éxito, lo que irradia |
| 32 | La Luna | el reconocimiento, lo que conmueve |
| 33 | La Llave | lo que se abre, la certeza |
| 34 | Los Peces | el dinero, lo que circula |
| 35 | El Ancla | lo que dura, aquello en lo que uno se detiene |
| 36 | La Cruz | la carga, lo que hay que atravesar |
Trasladada a la cuadrícula, la distribución queda así: la primera fila cubre las casas 1 a 9, la segunda las casas 10 a 18, la tercera las casas 19 a 27, la cuarta las casas 28 a 36.
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| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
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| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
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| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 |
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| 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 |
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Una observación que rinde en la lectura: las dos cartas sujeto ocupan las casas 28 y 29, es decir, las dos primeras posiciones de la última fila. Una carta que cae ahí habla del lugar ocupado por una figura masculina o femenina en la situación, lo cual no tiene nada que ver con el sitio donde se encuentra el propio significador.
Leer una carta en una casa
La fórmula es siempre la misma: la casa da el ámbito, la carta da la cualidad. Se funden en una expresión corta, nunca en dos frases.
Los Peces en la casa del Jinete, posición 1. La casa habla de lo que llega, la carta habla de dinero. Lectura: lo que se acerca concierne a los recursos, una noticia de orden financiero. La casa no dice si es una entrada o una salida; eso lo decidirán las vecinas.
El Zorro en la casa de la Luna, posición 32. La casa habla de reconocimiento, la carta habla de oficio. Lectura: la reputación profesional, el modo en que se percibe el trabajo. El ámbito sigue siendo el de la Luna, el trabajo viene a calificarlo.
La Montaña en la casa del Anillo, posición 25. La casa habla de compromiso, la carta habla de obstáculo. Lectura: un compromiso detenido, un contrato que no avanza.
La Llave en la casa de la Montaña, posición 21. La casa habla de bloqueo, la carta habla de apertura. Lectura: el obstáculo tiene salida, algo se desbloquea allí donde se atascaba.
El sentido de lectura no se invierte nunca. Siempre es la casa la que es el sujeto y la carta la que es el calificativo, incluso cuando lo contrario parecería más elegante de formular.
Lo que las casas no hacen
Tres límites, para evitar lecturas infladas.
Una casa no es una respuesta. Sitúa un enunciado, no lo concluye. Una carta desfavorable en la casa de los Peces no dice nada de la cantidad, de la fecha ni del desenlace. Dice que la dificultad se juega en el terreno del dinero.
La vecindad va antes que la casa. Si una carta está pegada al significador, su relación con él prima sobre su casa. Las casas son un segundo nivel de lectura, no el primero. El orden operativo completo está descrito en la página del Grand Tableau.
Una casa no se lee en una tirada pequeña. Las casas existen solo porque las treinta y seis cartas están puestas. En una línea de tres o en una cruz de cinco, las posiciones tienen otros papeles, y aplicarles las casas no tiene sentido.
Para el resto del módulo, la página madre del Petit Lenormand da el origen de la baraja, la escuela de referencia y la tabla de las treinta y seis cartas.