El tronco y su imagen
Yi es el segundo de los diez troncos celestes, y su imagen clásica es la liana y la hierba. No es la madera de una armadura, es la que crece a ras del suelo y a lo largo de las cosas.
Una liana no se opone a nada. Rodea, se enrosca, usa lo que hay allí para subir. La hierba, por su parte, se tumba entera bajo el viento y se yergue cuando este ha pasado. Las dos imágenes dicen lo mismo: la madera flexible se inclina, y porque se inclina sobrevive a la tormenta que quiebra los troncos rígidos.
De ahí viene la flexibilidad de este tronco, y su talento de adaptación. Yi cambia de forma sin cambiar de naturaleza. Compone con el terreno, toma los apoyos disponibles, espera el momento en vez de forzarlo.
De ahí viene también su tenacidad, que es el verdadero fondo de la imagen. Ceder no es renunciar. La liana que se arranca vuelve a salir, la hierba que se siega vuelve a crecer. Yi obtiene por la duración lo que la fuerza directa no obtiene, y no se desanima ante un obstáculo: le da la vuelta.
De ahí viene su diplomacia. Una madera que vive de sus apoyos aprende a no enemistarse con ellos. Yi desactiva, cuida las formas, encuentra la fórmula que deja una puerta abierta.
Y de ahí viene por fin la contrapartida, que la imagen no disimula: la dependencia. Una liana necesita un soporte. Privado de aquello a lo que agarrarse, este tronco se queda en el suelo, y su flexibilidad puede volverse dificultad para sostener una posición por sus propios medios.
Elemento y polaridad
Yi es la Madera, en su fase Yin. Su gemelo es Jia, la Madera en su fase Yang: dos troncos para una sola materia.
La polaridad no designa ni un género ni un rango. Yang y Yin son dos fases de un mismo movimiento, y la una no vale más que la otra. Describen dos maneras que tiene un elemento de manifestarse.
En Yi, la fase Yin se lee en la imagen. La Madera toma allí su forma más fina y más móvil: un crecimiento que se difunde en vez de elevarse, que ocupa los intersticios, que se reparte en vez de concentrarse. Allí donde la Madera Yang impone una dirección, la Madera Yin adopta la del terreno, aunque más tarde vuelva sobre su trazado.
Es el mismo empuje vegetal, tomado por el otro extremo: menos visible, más difícil de suprimir.
Dónde se oculta
Un tronco celeste no aparece solo a plena luz, a la cabeza de un pilar. Cada rama terrestre alberga uno o varios troncos celestes, sus troncos ocultos, que pesan en la lectura del tema sin verse a primera vista.
Yi se oculta en tres ramas, lo que hace de él un tronco discretamente muy presente.
En la rama Mao, la del Conejo, figura en primer rango: es el tronco oculto principal de esa rama.
En la rama Chen, la del Dragón, figura en segundo rango, detrás de otro tronco.
En la rama Wei, la de la Cabra, figura en tercer rango, al fondo.
Un tema puede por tanto contener Madera Yin sin que ningún Yi sea visible en sus cuatro troncos. Es fiel a la imagen: la liana se nota menos que el árbol, y se encuentra en más sitios.
Como Maestro del Día
El tronco del pilar de día es el Maestro del Día, el punto de referencia a partir del cual se lee todo el resto del tema. Nacer un día Yi es abordar los ocho caracteres desde la liana.
Un Maestro del Día Yi avanza por ajustes. Lee el terreno antes de comprometerse, localiza los apoyos, y prefiere la vía que rodea a la que enfrenta. No es indecisión: es una economía de medios. El objetivo permanece, solo varía el camino.
Su fuerza aparece en la duración y en la prueba. Este tronco encaja lo que quebraría a una madera dura, porque acepta doblarse en el momento. Allí donde otros cuentan sus rupturas, Yi cuenta sus regresos.
Su dificultad se aloja en esa misma flexibilidad. De tanto ajustarse a lo que lo rodea, este Maestro del Día puede perder de vista lo que quería para sí mismo, o apoyarse tanto tiempo en un soporte que ya no sepa sostenerse sin él. Distinguir la adaptación elegida de la adaptación sufrida es el trabajo propio de este tronco.
Un recordatorio útil: el Maestro del Día no es el animal del año. El BaZi se lee sobre ocho caracteres, y el signo anual es solo uno de ellos.
Palabras clave
- Flexibilidad
- Adaptación
- Tenacidad
- Diplomacia
- Dependencia